Tanto si eres propietario de una vivienda, un local comercial, una plaza de garaje, una oficina u otro inmueble y quieres alquilarlo, como si estás buscando alquiler de alguno de estos inmuebles, surgirán de inmediato una serie de preguntas: ¿Alquilo personalmente el inmueble o dejo la gestión en manos de una agencia inmobiliaria? ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de una y otra opción? ¿Qué es mejor para mí? Resolvemos tus dudas.
¿Qué opciones tengo?
A la hora de alquilar, tanto propietarios como inquilinos se enfrentan a cuestiones prácticas y legales que es necesario valorar con detenimiento: desde la fijación del precio del alquiler hasta la redacción del contrato, la selección del inquilino o el cumplimiento de la normativa vigente. Te contamos cuáles son las principales ventajas e inconvenientes de cada opción para que puedas elegir la que más te interese.
Alquilar a través de una agencia inmobiliaria
Ventajas para el propietario
Las ventajas que representa para el propietario contar con la ayuda de un profesional, se traducen, principalmente, en comodidad y seguridad. Además, por su perfecto conocimiento del mercado, el profesional está en disposición de ofrecerle un asesoramiento muy exacto sobre el precio que puede pedir por el alquiler del inmueble.
Por otro lado, las agencias utilizan portales inmobiliarios especializados, redes sociales, bases de datos propias y escaparates físicos, lo que incrementa notablemente la visibilidad del inmueble y reduce los plazos de alquiler. Además, realizan una primera selección de candidatos, evitando visitas innecesarias y desplazamientos continuos por parte del propietario.
Un aspecto especialmente relevante es la selección del inquilino, ya que las agencias solicitan y verifican documentación económica y laboral, analizan la solvencia del candidato y pueden consultar registros de morosidad. Esta labor reduce de forma significativa el riesgo de impagos y conflictos posteriores.
Asimismo, las inmobiliarias ofrecen asesoramiento legal especializado, para que el contrato de arrendamiento se ajuste a la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y a la normativa vigente, evitando cláusulas abusivas o nulas que puedan perjudicar al propietario en el futuro. Algunas agencias también ofrecen servicios de gestión integral del alquiler, incluyendo el cobro de rentas, incidencias, seguros de impago o defensa jurídica.
Honorarios de la agencia inmobiliaria
Desde la entrada en vigor de la Ley 12/2023, por el derecho a la vivienda, en los alquileres de vivienda habitual, los honorarios de la agencia inmobiliaria deben ser asumidos por el propietario, y no por el inquilino. En otros tipos de alquileres, como suelen ser los casos de locales comerciales, oficinas o arrendamientos de temporada, los honorarios se rigen por lo que acuerden las partes.
Ventajas para el inquilino
Desde el punto de vista del inquilino, recurrir a una agencia inmobiliaria permite optimizar el tiempo y reducir desplazamientos innecesarios. Es decir, los profesionales se encargan de filtrar la oferta en función del presupuesto, la ubicación y las necesidades reales del arrendatario, para ofrecerle únicamente inmuebles que cumplen esos criterios.
Además, la agencia verifica previamente el estado del inmueble y sus condiciones de habitabilidad. Por otro lado, el asesoramiento legal es también un valor añadido, ya que garantiza que el contrato cumpla la normativa y no incluya cláusulas abusivas, además de garantizar la protección de datos personales del inquilino.
Alquiler de particular a particular
Ventajas para el propietario
Alquilar directamente sin intermediarios permite al propietario ahorrarse los honorarios de la agencia, lo que puede suponer un incentivo económico. Además, algunos propietarios prefieren un trato directo con el inquilino y realizar personalmente la selección, basándose en entrevistas y percepciones personales. En muchos casos, esta cercanía puede facilitar la negociación del precio, las condiciones del contrato o la gestión de pequeñas incidencias.
Inconvenientes para el propietario
Sin embargo, alquilar por cuenta propia supone asumir todo el trabajo. Es decir, el propietario debe encargarse de publicitar el inmueble, atender las llamadas, organizar las visitas, verificar la documentación, redactar el contrato y realizar el seguimiento del alquiler. Pero sin duda, el mayor riesgo reside en la falta de conocimientos legales y de análisis de solvencia, lo que puede derivar en impagos, contratos mal redactados o conflictos difíciles de resolver.
Ventajas para el inquilino
Con esta modalidad, el inquilino tiene la posibilidad de negociar directamente con el propietario y, en algunos casos, obtener condiciones económicas más flexibles. El trato directo puede agilizar acuerdos sobre la renta, la duración del contrato o pequeñas adaptaciones de la vivienda.
Inconvenientes para el inquilino
Al igual que ocurre en el caso del propietario, el principal riesgo es el desconocimiento de la normativa vigente en materia de arrendamientos. Sin asesoramiento profesional, el inquilino puede aceptar cláusulas abusivas o contrarias a la ley, que más adelante se conviertan en fuente de conflictos.
Además, el proceso de búsqueda suele ser más largo y costoso en términos de tiempo y esfuerzo, ya que el inquilino debe analizar múltiples ofertas sin un filtro previo ni acompañamiento profesional.
Servicios públicos de intermediación en alquiler
En la actualidad, muchas comunidades autónomas y ayuntamientos cuentan con servicios públicos de intermediación en alquiler, orientados a facilitar el acceso a la vivienda y a ofrecer garantías a ambas partes.
En estos programas, el propietario suele alquilar su vivienda a un precio inferior al de mercado, a cambio de garantías públicas relacionadas con el mantenimiento del inmueble, el cobro de la renta o la mediación en caso de conflicto. El inquilino, por su parte, accede a alquileres más asequibles y cuenta con el respaldo de un organismo público.
Pero, sea cual sea el modelo que se elija, es importante contar con el respaldo del Seguro de Hogar MAPFRE, con las mejores coberturas encaminadas a dar una solución rápida a muchos de los imprevistos y averías que surgen de forma inesperada en cualquier vivienda.








