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Jubilación y pensión en 2030: previsiones

Jubilación y pensión en 2030: previsiones
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La pirámide de población marca cómo será la jubilación y la pensión en 2030 en España. Mientras el número de personas en edad de retiro crece, no lo hace de forma paralela el número de ciudadanos empleados.

Resumen del contenido

  1. Cambios ya en marcha que afectarán a la jubilación en 2030
    1. Una edad de jubilación cada vez más alta
    2. Incentivos para trabajar más allá de la edad legal
    3. Pensiones previsiblemente más bajas
    4. Más esfuerzo para las rentas altas
    5. Cotizaciones adicionales sin impacto en la pensión
    6. Mejora progresiva de las pensiones mínimas
  2. Factores que condicionarán el sistema de pensiones en 2030
    1. Envejecimiento de la población
    2. Salarios y cotizaciones bajo presión
    3. El impacto del paro
    4. El papel de la inmigración

¿Qué podemos esperar de la jubilación y las pensiones en 2030? Aunque el futuro nunca es totalmente predecible, sí existen reformas ya aprobadas y tendencias claras que permiten anticipar cómo evolucionará el sistema público de pensiones en los próximos años. Cambios normativos, envejecimiento de la población, evolución de los salarios y la llegada masiva de los baby boomers a la jubilación marcarán un escenario exigente, tanto para el sistema como para los futuros pensionistas.

En este artículo analizamos qué sabemos con certeza, qué factores pueden condicionar el sistema y por qué la planificación financiera será más importante que nunca.

Cambios ya en marcha que afectarán a la jubilación en 2030

Una edad de jubilación cada vez más alta

Uno de los cambios más relevantes es el aumento progresivo de la edad legal de jubilación, que alcanzará los 67 años en 2027 para quienes no acrediten una larga carrera de cotización. Solo podrán jubilarse a los 65 años quienes hayan cotizado 38 años y 6 meses, un requisito más exigente que el de años anteriores.

Además, no puede descartarse que esta edad aumente en el futuro, siguiendo el ejemplo de otros países europeos que ya han vinculado la jubilación a la esperanza de vida. El objetivo es claro: retrasar la salida del mercado laboral para aliviar la presión sobre el sistema.

Las reformas recientes también buscan acercar la edad real de jubilación a la legal. Para ello, se han reforzado los incentivos económicos para quienes decidan seguir trabajando después de los 67 años, ya sea mediante aumentos en la pensión futura o pagos adicionales.

Estas medidas ya están teniendo efecto: la edad media de acceso a la jubilación ha aumentado en los últimos años y se espera que siga haciéndolo de forma progresiva.

Pensiones previsiblemente más bajas

Otro cambio clave es la modificación del periodo de cotización utilizado para calcular la pensión. A partir de 2026 se implantará de forma progresiva un nuevo sistema que tendrá plenamente efecto en 2044.

Este modelo ampliará el número de años tenidos en cuenta, pasando de los últimos 25 a 27 de los últimos 29 años cotizados, descartando los dos peores. En 2030 ya se aplicará una fórmula intermedia que, en la práctica, tiende a reducir la pensión inicial, ya que al ampliar el periodo se diluye el efecto de los salarios más altos del final de la carrera laboral.

Más esfuerzo para las rentas altas

Las personas con salarios más elevados también asumirán un mayor esfuerzo contributivo. Desde 2025 se aplica una cotización adicional sobre los ingresos que superan la base máxima de cotización, con tipos crecientes según el nivel salarial.

Este recargo aumentará de forma gradual hasta 2045 y no se traducirá en una pensión más alta, sino que servirá para reforzar la sostenibilidad del sistema.

Cotizaciones adicionales sin impacto en la pensión

En esta misma línea se encuentra el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cotización extra introducida en 2023. Este recargo, que alcanzará el 1,2 % en 2029, se mantendrá previsiblemente hasta 2050 y no computará para el cálculo de la pensión, ya que su finalidad es puramente financiera.

Mejora progresiva de las pensiones mínimas

No todo son ajustes a la baja. Uno de los objetivos del sistema es elevar las pensiones mínimas, con la intención de acercarlas al umbral de la pobreza de un hogar tipo. Este proceso será gradual y continuará más allá de 2030, aunque su alcance dependerá de la evolución económica y presupuestaria.

Factores que condicionarán el sistema de pensiones en 2030

Envejecimiento de la población

España se enfrenta a un envejecimiento acelerado de la población. La esperanza de vida sigue aumentando, mientras que la natalidad se mantiene en niveles muy bajos. El resultado es una pirámide poblacional cada vez más invertida, con más pensionistas y menos trabajadores cotizando.

Actualmente hay algo más de dos cotizantes por cada pensionista, pero las previsiones apuntan a que esta ratio se reducirá de forma significativa en las próximas décadas, especialmente a partir de 2030, cuando la generación del baby boom comience a jubilarse de forma masiva.

Salarios y cotizaciones bajo presión

El sistema de pensiones depende directamente de las cotizaciones sociales, y estas, a su vez, de los salarios. Sin embargo, los salarios reales llevan años estancados, y los trabajadores jóvenes cobran menos que generaciones anteriores a la misma edad.

Este fenómeno limita la capacidad recaudatoria del sistema y complica aún más su equilibrio financiero, especialmente si se combina con un mayor número de pensionistas.

Dos personas consultando documentos

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El impacto del paro

La tasa de desempleo sigue siendo uno de los grandes retos estructurales de la economía española. Aunque se han producido mejoras, el nivel de paro continúa siendo elevado en comparación con otros países europeos, lo que reduce el número de cotizantes efectivos y debilita la financiación de las pensiones.

El papel de la inmigración

La inmigración suele presentarse como una posible solución al envejecimiento poblacional, ya que aporta nuevos trabajadores al sistema. Sin embargo, no es una solución definitiva, ya que esos trabajadores también generarán derecho a pensión en el futuro y su impacto depende de su nivel de empleo y cotización.

Todo apunta a que en 2030 nos jubilaremos más tarde y con pensiones públicas más ajustadas, especialmente en relación con el último salario percibido. Aunque el sistema seguirá existiendo, la tasa de sustitución tenderá a reducirse, acercándose a la media europea.

Ante este escenario, la clave no es solo confiar en la pensión pública, sino anticiparse y planificar con tiempo. Complementar la jubilación con ahorro privado permitirá mantener el nivel de vida deseado y ganar tranquilidad de cara al futuro.

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